Tengo que reconocer que la apuesta por Capello no me disgusta, máxime cuando al menos imprime carácter al equipo y “no se casa con nadie”. Para Fabio, no existen las “figuritas” y quiere hacer realidad la demanda de los socios y aficionados merengues: profesionalidad, agresividad y amor al escudo. En cambio, lo que no me gusta del técnico italiano son sus caprichos, y sobre todo, en el asunto del central.
Ahora que se habla de la posible llegada de Fabián Ayala, los aficionados deben plantarse (y creo la directiva también debería) y decirle al Sr. Capello: “usted dispone de cuatro centrales, además de los titulares: Helguera, Pavón, Mejía y Woodgate. Ya tiene bastante”.
¿Por qué esa obcecación con traer un nuevo central? ¿Es que Helguera no ha demostrado en el Madrid y en la selección que es uno de los mejores de Europa? ¿Se le ha olvidado jugar? ¿Está el inglés Woodgate recuperado? ¿No ha demostrado buenas maneras cuando las lesiones se lo han permitido? ¿No son Pavón y Mejía dos buenos recambios para ocasiones puntuales?
Se ofusca a veces Capello en cosas que no merecen la pena. ¿Realmente Raúl Bravo tiene calidad para ser el central del Madrid en el inicio de la Liga? ¿Tiene pensado quién jugará por banda izquierda cuando Raúl tenga que hacerlo en punta? ¿Robinho? ¿Cassano?
Mister, no se centre en el central y busque el equilibrio.





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