Tener el monopolio de la retransmisión de un evento de tal calibre como una Eurocopa (y aún sin entrar en si es justo o legal pues en otras ocasiones, otras plataformas audiovisuales lo han poseído), significa llevar no sólo las imágenes y el sonido de tan magno acontecimiento, desde el lugar de celebración a los hogares y, en general, a los televisores de los millones de españoles que seguimos las evoluciones de nuestra selección nacional de fútbol, sino que supone contar las cosas de la forma en que los directivos de la cadena o el ente multimedia quieren, captando la atención de los televidentes en lo que ellos desean y, en definitiva, lanzando los mensajes que pretenden que lleguen a los ciudadanos.
Los cuatro mensajes que la cadena cuatro ha disparado han sido claros y manifiestos:
1) El tan machacado podemos, ha querido convencernos que en esta ocasión, y a diferencia de otras veces, podríamos conseguir nuestro objetivo, en vez de venirnos con la cabeza gacha y entonando el “jugamos como nunca y perdimos como siempre”.
2) Llamar a la selección, La Roja en contra de su denominación usual e histórica (“Selección Nacional”) es algo con tanto poder político y mediático, que se han visto superadas expresiones que tanto han calado desde siempre, como los apelativos “Furia Española”. Parece ser que ya no rugimos, ni tenemos furia... e intentan borrar el calificativo de español. Porque el término nación es algo que, desgraciadamente, lo han querido eliminar.
3) Redenominar un lugar emblemático dentro de la capital de España, y con un nombre tan importante para nuestra historia, como es Colón, la Plaza de Colón, llamándola durante varios días, La Plaza Roja. Eso si, parece ser que hubo tirón de orejas desde alguna instancia gubernamental y a los pocos días, dejaron de lanzar la “pullita” de la Plaza Roja, que poco tiene que ver con nuestro país y con otros países más bien del Este de Europa. Como acertadamente ha mencionado uno de los periodistas deportivos más preparados y brillantes de este país, Juan Manuel Rodríguez, “Se me ocurren pocos enclaves que puedan ser más representativos de la españolidad que la Plaza de Colón, delimitada por las calles de Serrano, Goya y Jorge Juan, y los paseos de Recoletos y La Castellana. Una plaza presidida por un impresionante monumento neogótico levantado en honor al descubridor de América y rematada por una bandera rojigualda, que es la nuestra, la de los españoles, de 14 por 21 metros y sostenida por un gran mástil de 50 metros”. Al menos, nos queda la satisfacción que ese hecho no ha pasado inadvertido para muchos y los foros de Internet están copados de opiniones el respecto y de preguntas acerca del por qué de esa denominación de Roja a una plaza como Colón.
4) Y el último de los mensajes, la patética retransmisión, desde el punto de vista periodístico, que hicieron con motivo de la semifinal frente a Rusia, más pendientes de hacer bromas con los supuestos mensajes que llegaban a los teléfonos móviles de los comentaristas allí presentes (el ex seleccionador José A. Camacho, Julio Maldonado Maldini y el director del periódico AS, Alfredo Relaño), que de contar lo que en el terreno de juego sucedía, y de hacernos llegar las posibilidades técnicas en forma de estrategias, posicionamiento o alineación, para poder vencer a los chicos entrenados por Hiddink. Hasta llego a decir Manu Carreño que “le había llegado un mensaje desde la estación espacial MIR”. O como el propio Relaño, periodista veterano donde los haya, ha inundado su periódico con titulares del tipo”La Plaza Roja reventó con la goleada a Rusia” (27/06/08) o “La noche más feliz de la Plaza Roja de Colón” (23/06/08).
Los cuatro mensajes que la cadena cuatro ha disparado han sido claros y manifiestos:
1) El tan machacado podemos, ha querido convencernos que en esta ocasión, y a diferencia de otras veces, podríamos conseguir nuestro objetivo, en vez de venirnos con la cabeza gacha y entonando el “jugamos como nunca y perdimos como siempre”.
2) Llamar a la selección, La Roja en contra de su denominación usual e histórica (“Selección Nacional”) es algo con tanto poder político y mediático, que se han visto superadas expresiones que tanto han calado desde siempre, como los apelativos “Furia Española”. Parece ser que ya no rugimos, ni tenemos furia... e intentan borrar el calificativo de español. Porque el término nación es algo que, desgraciadamente, lo han querido eliminar.
3) Redenominar un lugar emblemático dentro de la capital de España, y con un nombre tan importante para nuestra historia, como es Colón, la Plaza de Colón, llamándola durante varios días, La Plaza Roja. Eso si, parece ser que hubo tirón de orejas desde alguna instancia gubernamental y a los pocos días, dejaron de lanzar la “pullita” de la Plaza Roja, que poco tiene que ver con nuestro país y con otros países más bien del Este de Europa. Como acertadamente ha mencionado uno de los periodistas deportivos más preparados y brillantes de este país, Juan Manuel Rodríguez, “Se me ocurren pocos enclaves que puedan ser más representativos de la españolidad que la Plaza de Colón, delimitada por las calles de Serrano, Goya y Jorge Juan, y los paseos de Recoletos y La Castellana. Una plaza presidida por un impresionante monumento neogótico levantado en honor al descubridor de América y rematada por una bandera rojigualda, que es la nuestra, la de los españoles, de 14 por 21 metros y sostenida por un gran mástil de 50 metros”. Al menos, nos queda la satisfacción que ese hecho no ha pasado inadvertido para muchos y los foros de Internet están copados de opiniones el respecto y de preguntas acerca del por qué de esa denominación de Roja a una plaza como Colón.
4) Y el último de los mensajes, la patética retransmisión, desde el punto de vista periodístico, que hicieron con motivo de la semifinal frente a Rusia, más pendientes de hacer bromas con los supuestos mensajes que llegaban a los teléfonos móviles de los comentaristas allí presentes (el ex seleccionador José A. Camacho, Julio Maldonado Maldini y el director del periódico AS, Alfredo Relaño), que de contar lo que en el terreno de juego sucedía, y de hacernos llegar las posibilidades técnicas en forma de estrategias, posicionamiento o alineación, para poder vencer a los chicos entrenados por Hiddink. Hasta llego a decir Manu Carreño que “le había llegado un mensaje desde la estación espacial MIR”. O como el propio Relaño, periodista veterano donde los haya, ha inundado su periódico con titulares del tipo”La Plaza Roja reventó con la goleada a Rusia” (27/06/08) o “La noche más feliz de la Plaza Roja de Colón” (23/06/08).
Retransmitir un partido de fútbol, en directo, es muy difícil, lo se por experiencia propia, pero cuando se supone que eres un profesional (que gana muchos miles de euros) y tu obligación es narrar un partido, hay que centrarse en lo que ocurre dentro del rectángulo de juego y en las gradas, pero no ir más allá.
Yo, a cuatro (como cadena), de doy un suspenso en sus retransmisiones. No le doy siquiera el aprobado en los festivales montados en la Plaza de Colón (por cierto, y según desveló el diario EL MUNDO en su día, pagando al Ayuntamiento de Madrid, unos 1.248 € diarios). Y es que parece que no mejoramos en cuanto a retransmisiones de los grandes eventos. Qué lejos quedan las grandes voces del periodismo deportivo. Ahora, si no es “tiqui taca” es el “fútbol con fatatas”, es el “podemos”, por no hablar del “chiqui chiqui”, el “Maiquel Yason” , el “breikidance” o el “robocó”. Así, al menos, se tiene hipnotizada a la masa.
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