Las dos Marbellas ¿o las tres?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 20 de julio de 2008)

Hacía tiempo que me rondaba la cabeza escribir sobre mi pueblo, pero sin mi habitual -en otros medios- tono vigilante y denunciador. Quisiera hablarles de las diferentes Marbellas que percibo diariamente. Pensaba que existían dos conceptos, dos visiones o dos versiones de esta ciudad, pero puestos a pensar, me parece que llegamos a tener tres ciudades dentro de un mismo nombre.

Me quedo con la Marbella A (de Auténtica), la de siempre, la de las buenas gentes, trabajadoras, honestas, responsables, sinceras, acogedoras, hospitalarias, que lucha por mantener sus tradiciones y su identidad de pueblo. Con la Marbella que, cronológicamente en lo que respecta al transcurso del año natural, demuestra su fe sacando sus tronos a la calle en Semana Santa; la Marbella que rinde homenaje a su patrón San Bernabé y conmemora la toma de la ciudad por los Reyes Católicos; la Marbella que ha conseguido, con fervor, que la Virgen del Carmen sea copatrona de la ciudad, y que acompaña a la Reina de los Mares cada 16 de julio; la Marbella de los diferentes barrios, que disfrutan de las relaciones de vecindad y celebran sus tradicionales verbenas; la Marbella que sabe estar a la altura de las circunstancias y está presente en los acontecimientos que se producen, sean de la índole que sean

En esta Marbella auténtica, caben las asociaciones (como entes independientes y autónomos, no con los que usa el movimiento asociativo para estar en el candelero y darse a conocer); caben los jóvenes; caben los mayores; caben también, por qué no decirlo, los partidos políticos (cada uno con sus fines, sabidos por todos...); y sobre todo, caben tanto los nativos como los foráneos (algunos de los cuales llevan tantos años aquí, que tienen parte de su sangre marbellera, aunque nunca deben olvidar sus orígenes y sus raíces). Y dentro de esta Marbella, caben todos los estratos sociales que existen en un pueblo, todas las condiciones sociales, y todas las ocupaciones laborales, porque en una ciudad como la nuestra tiene que haber de todo, desde arquitectos, abogados, médicos o empresarios, hasta fontaneros, electricistas, técnicos de lavadoras o encofradores, pasando por funcionarios o amas de casa, todos somos necesarios para el mantenimiento de la vida diaria.

Y Marbella es ante todo, hospitalaria, y acoge con los brazos abiertos a quien recae por estas tierras para ganarse la vida, muchos de forma honrada, y otros de forma más sospechosa, pero al fin y al cabo, a nadie le pedimos el carnet de identidad para formar parte de nuestra comunidad. ¿Cuántos viven aquí y no sabemos ni de donde vienen, ni a donde van, ni de qué viven ni, como decía Perales “a qué dedican su tiempo libre”? Y en este punto es donde me entra la duda sobre en qué Marbella se encuentran aquellos que, presentes en todo sarao viviente, sólo se ponen en la foto y nunca los ves en persona...

Por ello afirmo que existe la Marbella B (B de Beach), ¿o podría ser la Marbella S (S de Social)? Aquella que sólo se conoce en cuanto vida, precisamente, social, a esa vida que comienza y termina en los Beach (que no son otra cosa que chiringuitos modernos) pero para ellos sólo existe el beach, y que revista o video que te eches a la cara sobre acontecimiento celebrado, sólo está plagado de Bobys, Tomys, Samys o Jennifers y un largo etcétera de repetivos nombres anglosajones, siempre impecablemente vestidos para la ocasión, y por mucho que agudice uno la vista, no consigue encontrar a nadie con quien se pueda cruzar a media mañana por Ricardo Soriano, por la Alameda o por calle Gloria o Valdés (por decir alguna). ¿Dónde se meten durante el resto del año aquellos que sólo aparecen cuando hay una cámara y se celebra una fiesta, casi siempre eso sí, “de gañote”? ¿Por qué nunca les vemos involucrados en la fiestas populares o simplemente en otras causas que no sean el “sácame guapo o guapa para que me vean...”?

Hace días, escuchaba en televisión a un personaje que en mi vida lo había visto, y que me hizo montar en cólera, para terminar de decidirme a escribir esta reflexión sobre las diferentes versiones que percibo del pueblo que me vio nacer y crecer. Decía, en una de esas fiestas presentación de no se qué modelo de coche o moto, que allí “estaba lo mejor de Marbella”. Y a nadie conocido pude ver, ciertamente. Por lo tanto empecé a preguntarme: si lo mejor de Marbella estaba en esa fiesta, ¿los que no fuimos, somos lo peor de la ciudad? ¿qué somos, la escoria? ¿o es que el pueblo llano no tiene por qué ir a esos acontecimientos y se le excluye de la expresión “lo mejor de Marbella”? Desde luego, me quedé con las ganas de saber el nombre de la persona, porque de señor no puedo ciertamente calificarle... y poder enviarle alguna carta preguntándole sobre la cuestión antes mencionada, “qué es lo mejor de Marbella”.

Por tanto, creo que compartirán conmigo que existen dos Marbellas claramente diferenciadas, la A y la B. Y que la que trasciende siempre en los medios, ya sean escritos o audiovisuales, es la B ,y nunca la Auténtica. A lo mejor es que a la Marbella trabajadora no le interesa estar en boca de todos, y prefiere trabajar día a día para hacer una Marbella mejor.

Pero ¿existen realmente dos o tres Marbellas? ¿No es cierto que hay un sector de la población, ciertamente minoritario, que han “recaído” por estas tierras hace escasamente poco tiempo, pero que vienen dando lecciones a todos, e intentando hacernos creer que son prácticamente imprescindibles en el curso diario de la ciudad? ¿No se han dado cuenta que muchos de los que pregonan su sabiduría ni conocen el origen ni el desarrollo, ni a la gentes de Marbella? ¿Y no es verdad que muchos de estos “paracaidistas” que aparecen de repente por nuestras tierras, vienen a dar el pelotazo e irse a los pocos días? Como ejemplo, un botón: ¿cuántos de los múltiples candidatos a las últimas elecciones municipales, cogieron carretera y manta pocos días después del 27 de mayo de 2007? ¿a algunos le hemos vuelto a ver el pelo? ¿no decían ser la solución a los males de Marbella? ¿no argumentaban ser gente con una preparación fuera de toda duda y que luchaban por defender y conseguir lo mejor para nuestro pueblo? A todos ellos, y a otros, que vienen vendiendo “el oro y el moro”, jurando y perjurando que son personas importantísimas en sus lugares de origen pero que aquí tienen mucho que enseñar, los incluyo dentro de la tercera versión, la menos deseable, de Marbella.

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