Objetivo cumplido

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 16 de noviembre de 2008)


Me lo decía un amigo hace días: “este pueblo nuestro no tiene arreglo”. Y me parece que desgraciadamente tiene más razón que un santo. Si la semana pasada salía a la luz una nueva contratación a dedo, a los pocos días, nos hacíamos eco de otro nuevo puesto para el que se busca, en esta ocasión, candidato.

La reciente jubilación del hasta ahora Defensor del Ciudadano (alguna vez tendrán que explicarnos realmente la utilidad de ese cargo así como justificar el sueldo, dicen, de tres mil “€uritos” mensuales), ha motivado que el Ayuntamiento esté buscando sustituto. Y lo está haciendo desde la propuesta hacia algunas personas que han destacado dentro de ese movimiento social, que se supone altruista, pero que en el fondo me parece a mí que lo pretendido por algunos va más allá de la ayuda al prójimo en forma de vecino, y que lo realmente buscado es un puesto fijo, bien remunerado, y con horario de ocho a tres...

Inicialmente debemos partir de la siguiente pregunta: ¿realmente le hace falta a Marbella un Defensor del Ciudadano? A partir de la respuesta afirmativa o negativa, la cuestión derivará de una forma u otra. Sinceramente creo que es un cargo que tiene la característica de dispensable totalmente, al igual que entiendo que sus dictámenes, como no tienen vinculación alguna para los que mandan, de poco nos sirve a los ciudadanos tener un defensor cuya opinión de nada les sirve a los que tienen el bastón de mando. Y como cargo absolutamente prescindible que es, creo que con la jubilación, después de toda una década en el cargo, del hasta ahora Defensor, sería una buena ocasión para suprimir un sueldo más. Porque les vuelvo a recordar a los que tienen la responsabilidad de administrar los fondos públicos, que vienen afirmando constantemente “el Ayuntamiento no tiene un duro”. Pues nada, ahí tienen disponibles tres mil euros todos los meses para destinarlo a cualquier buen fin (en beneficio de todos)

Ahora bien, aquellos que piensan que el puesto es necesario, indispensable o imprescindible... estarán dándose tortas por que le den a ellos el sillón de Defensor del Ciudadano. Entre los candidatos, se han hecho de momento públicos dos nombres, uno el de un presidente de una Asociación de Vecinos (deberá explicar igualmente porque en un barrio no tan grande como Plaza de Toros, existen dos asociaciones de vecinos...); y otro, el de alguien sobre el que muchos vecinos se preguntaban “¿este a qué se dedica?”, a lo cual casi siempre se respondía lo mismo “algo buscará...”. Pues he aquí la respuesta a tan reiterada incógnita: lo que buscan es tener un cargo, de lo que sea y como sea, dentro del Ayuntamiento de Marbella. Y si no ¿a qué venía tanto codazo para salir en todas las fotos? ¿o es que no había acontecimiento en el que quisiera destacar, o que al menos se le viese presente? ¿qué rollo es ese de la Federación de Asociaciones de Vecinos? El asociacionismo vecinal es algo necesario, como órgano de conexión entre los ciudadanos y la administración, como correa de transmisión de las quejas en el día a día, y como órgano de organización permanente de actividades para los habitantes de los barrios. Pero si empezamos a crear órganos jerárquicos, mal vamos ¿qué función hace la Federación de Asociaciones de Vecinos? ¿realmente tiene potestad alguna? ¿no creen que deben eliminarse ciertos órganos creados con no sabemos qué función?

Porque el objetivo de algunos está meridianamente claro: una colocación permanente sin pasar ningún tipo de examen de aptitud (eso de estudiar y opositar debe ser malo para la salud...)

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