Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 19 de noviembre de 2008)
Los conductores están que trinan. Todas las obras al mismo tiempo, piensan algunos. Y es que en la última semana se han juntado en Marbella la operación asfalto, el inicio de las obras de dos rotondas y el comienzo de en la instalación de la iluminación navideña. Algunos podrán quejarse (con razón) porque el colapso sufrido días atrás en la principal arteria de ciudad fue de órdago. En cambio, yo creo que la decisión ha sido acertada: mejor estar fastidiados dos semanas que dos meses (porque una vez acabada una obra comiencen otra). O como se hacía antiguamente, que cuando arreglaban una calle, a la semana siguiente volvían a levantarla los de la compañía eléctrica, y a la otra los del teléfono o los del agua.... Y si bien es cierto que no sólo Ricardo Soriano padeció embotellamientos, sino que a ello se le unió la zona de Arias de Velasco (antigua circunvalación) entre los cruces de Trapiche y Huerto del Café, coincidiendo con las dos obras para la construcción de las tan esperadas, ansiadas como necesarias rotondas.
Pues bien, hoy tengo que felicitar a los responsables de Obras, no sólo por la ejecución de proyectos que venían siendo demandados por los ciudadanos hace años, sino por la planificación en cuanto a fecha de ejecución de las mismas (en otras épocas, las actividad de las máquinas se volvía frenética en plena temporada estival, con Marbella atestada de vehículos procedentes de cualquier origen). Mejor ahora que la cosa está “tranquilita”. Igualmente, también hay que reconocer que Ricardo Soriano junto a Ramón y Cajal (pues a ambos tramos correspondía el reasfaltado) quedo niquelado en un abrir y cerrar de ojos (así da gusto circular... que pena que sólo sea un tramo); de igual forma que las calles céntricas “carretera abajo” (como se decía antiguamente) también necesitaban de capa asfáltica.
Reconozco que circular -sobre todo en coche- por Marbella, en ocasiones es desesperante. Cuando no es la doble -o triple- fila, lo son los contenedores de obras que incumplen sistemáticamente la obligación de retirada los fines de semana, y si no, lo son los vados ilegales que inundan la ciudad y que parece que los agentes del orden no ven cuando el resto de ciudadanos los vemos (pero a ello le dedicaremos tiempo otro día).
Ahora bien, en ciertas temporadas de año y con motivo de acontecimientos especiales en la ciudad, como pudieran ser la Cabalgata de Reyes o las procesiones de Semana Santa, en ocasiones observo que la decisión de cortar ciertas calles se toma demasiado “a la ligera”. Es decir, que si la cabalgata no llega más allá del cruce con Arias Maldonado, no es necesario cortar la circulación desde el Pirulí (pues existen numerosas vías alternativas antes de llegar al mencionado cruce); o si la procesión correspondiente no llega a entrar en Ricardo Soriano porque bien proviene o enlaza con Huerta Chica, no creo que haga falta desviar el tráfico desde calle Calvario... ¡Pongamos un poco de coherencia y lógica en las decisiones que afectan a los conductores! Sobre todo porque hay que hacer la vida más fácil y cómoda a los conductores. Que Marbella no sea un continuo caos circulatorio.
Los conductores están que trinan. Todas las obras al mismo tiempo, piensan algunos. Y es que en la última semana se han juntado en Marbella la operación asfalto, el inicio de las obras de dos rotondas y el comienzo de en la instalación de la iluminación navideña. Algunos podrán quejarse (con razón) porque el colapso sufrido días atrás en la principal arteria de ciudad fue de órdago. En cambio, yo creo que la decisión ha sido acertada: mejor estar fastidiados dos semanas que dos meses (porque una vez acabada una obra comiencen otra). O como se hacía antiguamente, que cuando arreglaban una calle, a la semana siguiente volvían a levantarla los de la compañía eléctrica, y a la otra los del teléfono o los del agua.... Y si bien es cierto que no sólo Ricardo Soriano padeció embotellamientos, sino que a ello se le unió la zona de Arias de Velasco (antigua circunvalación) entre los cruces de Trapiche y Huerto del Café, coincidiendo con las dos obras para la construcción de las tan esperadas, ansiadas como necesarias rotondas.
Pues bien, hoy tengo que felicitar a los responsables de Obras, no sólo por la ejecución de proyectos que venían siendo demandados por los ciudadanos hace años, sino por la planificación en cuanto a fecha de ejecución de las mismas (en otras épocas, las actividad de las máquinas se volvía frenética en plena temporada estival, con Marbella atestada de vehículos procedentes de cualquier origen). Mejor ahora que la cosa está “tranquilita”. Igualmente, también hay que reconocer que Ricardo Soriano junto a Ramón y Cajal (pues a ambos tramos correspondía el reasfaltado) quedo niquelado en un abrir y cerrar de ojos (así da gusto circular... que pena que sólo sea un tramo); de igual forma que las calles céntricas “carretera abajo” (como se decía antiguamente) también necesitaban de capa asfáltica.
Reconozco que circular -sobre todo en coche- por Marbella, en ocasiones es desesperante. Cuando no es la doble -o triple- fila, lo son los contenedores de obras que incumplen sistemáticamente la obligación de retirada los fines de semana, y si no, lo son los vados ilegales que inundan la ciudad y que parece que los agentes del orden no ven cuando el resto de ciudadanos los vemos (pero a ello le dedicaremos tiempo otro día).
Ahora bien, en ciertas temporadas de año y con motivo de acontecimientos especiales en la ciudad, como pudieran ser la Cabalgata de Reyes o las procesiones de Semana Santa, en ocasiones observo que la decisión de cortar ciertas calles se toma demasiado “a la ligera”. Es decir, que si la cabalgata no llega más allá del cruce con Arias Maldonado, no es necesario cortar la circulación desde el Pirulí (pues existen numerosas vías alternativas antes de llegar al mencionado cruce); o si la procesión correspondiente no llega a entrar en Ricardo Soriano porque bien proviene o enlaza con Huerta Chica, no creo que haga falta desviar el tráfico desde calle Calvario... ¡Pongamos un poco de coherencia y lógica en las decisiones que afectan a los conductores! Sobre todo porque hay que hacer la vida más fácil y cómoda a los conductores. Que Marbella no sea un continuo caos circulatorio.
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