Por favor ¿la biblioteca?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 18 de noviembre de 2008)


Pasan los meses, pasan los años, y esta ciudad sigue en la antípoda en algunos aspectos, como por ejemplo, en la formación, la educación o la cultura (como quieran llamarlo). Con la apertura, hace años de la que fue, nueva biblioteca municipal Camilo José Cela, en un lugar tan inadecuado como los bajos de un mercado de abastos, parecía que por fin, al menos en dimensiones, Marbella tendría un lugar medianamente digno (que por lo menos es más que indigno) para la lectura o el estudio.

No quiero remontarme a aquella biblioteca situada en la esquina de calle Los Caballeros con Huerta Chica (en lo que hoy en día es la terraza de cierto restaurante), pero si retrocederé en el tiempo y recordaré a aquellos que como yo, hemos conocido la antigua sala de lectura de la Plaza de los Olivos, donde durante cuántas mañanas veraniegas hemos sudado tinta china... y no por el esfuerzo al hincar los codos, sino por la soporífera temperatura que sobrellevábamos como podíamos. Con la construcción del nuevo emplazamiento, los estudiantes marbellíes veían aliviada, en parte, las deficiencias en cuanto a espacio, comodidad, utilidad y logística. Pero, como suele pasar en estos casos, “la alegría duró lo que un caramelo a la puerta de un colegio” y desde hace meses y meses... todo a lo que parece que tienen derecho los estudiantes, los lectores y los ciudadanos en general, es a una minúscula sala en el Cortijo Miraflores, además de la remozada biblioteca de la Divina Pastora.

¿Es todo lo que nos pueden ofrecer a una ciudad con cerca de ciento treinta mil habitantes de derecho? ¿No es Marbella el municipio, después de la capital, que más estudiantes aporta a la Universidad de Málaga? ¿No saben que cientos de jóvenes necesitan de un espacio silencioso y que invite al estudio porque en su barrio, o simplemente en su casa, no pueden concentrarse? Eso en cuanto a la faceta de sala estudio. Pero para aquellos forofos de la lectura, aquellos apasionados de los libros y aquellos que disponen de tiempo para encandilarse con la literatura, la historia o los libros de ciencia... lo más que tiene Marbella es eso, dos bibliotecas de barrio (que si bien cumplen una función, son realmente insuficientes para el nombre y la fama que tenemos, de ciudad universal)

Yo temo el día en que algún turista o alguien que lleve poco tiempo por aquí me pregunte dónde está la biblioteca municipal... No sabría que explicarle: “mire usted, estaba aquí, pero como se filtraba el agua del mercado y había más cubos y palanganas que libros, la han cerrado, trasladándola a un cortijo...suba esa cuesta y pregunte por allí...” ¡Qué vergüenza! Y mientras, algunos cobrando cinco mil euros al mes...

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