El ocaso de Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 17 de agosto de 2008)


El pasado viernes, y aprovechando mi permanencia en el hogar, me dispuse a pasar el rato viendo la “caja tonta”, concretamente una entrevista a nuestro querido Chiquito de la Calzada en Antena 3, quien con su gracia y sus ocurrencias provocó que me quedase un rato más ante el televisor. Y lo mejor (o lo peor) vino después... el programa en cuestión había preparado un debate bajo el título “¿Estamos ante el ocaso de Marbella?” Como contertulios, profesionales del corazón (entre los que no destacaba ningún reputado cardiólogo), “paparazzis” y algún que otro personaje sin oficio ni beneficio. Y como fondo de discusión, nuestra querida ciudad.

Entre lo deleznable de ese programa, tengo que destacar la actitud de un Jesús Mariñas empecinado en destacar la ausencia de famosos en Marbella durante este verano, emperrado en querer destruir la nueva imagen de Marbella (que intenta alejarse de monigotes vividores que sólo pretenden darse a conocer sin otro aval que haber tenido ciertos minutos de gloria en televisión), y sobre todo, un Mariñas aferrado a la promoción de otros lugares de veraneo. Eso si, cuando tuvo que hablar de algo tan real como la delicada situación de las playas en nuestra ciudad, se limitó a decir que “prefiere irse a 80km de Marbella y bañarse en Bolonia”, ignorando por completo la distancia existente entre la localidad gaditana y nuestro pueblo, que es tan fácil de adivinar como tecleando en la Guía CAMPSA los dos puntos para saber, al dedillo, la ruta a seguir y la distancia existente. Y desde luego, entre la tarifeña playa de Bolonia y Marbella no hay ochenta, sino ......mas de ciento veinte kilómetros. Y si estaba a dispuesto a criticar la pésima situación de nuestros arenales, podría haber incidido en la causa de esa paupérrima imagen playera que estamos dando al mundo entero. ¿Por qué no aprovechó la oportunidad, en un programa de ámbito nacional, para criticar la constante conducta omisiva del Ministerio de Medio Ambiente? ¿Por qué no destacó que la administración local, los vecinos, residentes y visitantes, llevamos pidiendo a gritos una actuación para con nuestras playas?. Pero no, Mariñas insistía continuamente en criticar la ausencia de ciertos personajes...

Otro de los que se cubrió de gloria fue Marc Ostarcevic, al que no se le conoce oficio ninguno salvo haber sido el marido de una vedette, y haber participado en un programa de Supervivencia. Primero afirmó que el ex alcalde Gil “construyó unas playas artificiales”. Juro que por más que las he buscado durante estos días, no habido forma humana de encontrarlas (yo creo que se quedó en el episodio del proyecto de aquella isla artificial); y en segundo lugar habló de la excesiva proliferación de chicas del Este de Europa que ejercen la profesión más antigua del mundo (ante lo cual debería haber recordado su procedencia y sobre todo, podría haber explicado su modus vivendi durante todos estos años en nuestro país).

Se hizo, igualmente, mucho hincapié en la ausencia de famosos, que en otras épocas copaban las noches marbellíes, lo cual fue respondido brillantemente por Rosa Villacastín (que si conoce Marbella) aduciendo que prácticamente casi la totalidad de aquellos, han fallecido (la princesa Soraya, Jaime de Mora, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, etc.), y también aludió la veterana periodista a la proliferación de fiestas privadas, donde acuden innumerables rostros conocidos, que no desean aparecer en las revistas, y que huyen de los continuos flashes y cámaras de los reporteros. Porque he ahí otra de las grandes lacras que hemos sufrido: el acoso y derribo a ciertas personas que aburridos y cansados del atosigamiento constante, deciden no salir a la calle. Pero no salgan no quiere decir que no estén.

Aún así, la mejor defensa de Marbella la hizo alguien que si lleva visitando nuestra ciudad muchos años, el futurólogo Rappel, quién destacó y reiteró el hecho de que a Marbella siguen acudiendo muchísimas afamadas personas; que empresarios de gran importancia y gran peso en la economía nacional y mundial disponen de propiedades en nuestro término, y que continúan disfrutando de ellas acudiendo año tras año. Y puso el ejemplo de la visita que recibió en su casa el año pasado, con el total desconocimiento de lo medios rosas, por parte del cantante Luis Miguel. Nadie se enteró porque quiso que nadie lo supiera. Y como eso, es todo.

Marbella no la han levantado la jet set, ni los famosetes de medio pelo. Esta ciudad ha llegado a ser lo que fue y lo que es, por las inversiones que miles de personas han efectuado, por los servicios que han ofrecido las gentes de aquí (los nativos y los que aterrizaron un buen día en busca de los garbanzos), por la hospitalidad que se ha ofrecido siempre al visitante, por el clima, por la luz y por la gran cantidad de opciones que se presentan ante el que decide acudir un buen día por estas tierras. Lo que tengo muy claro es que aquellos famosos ayudaron a crear una imagen de nuestra ciudad, una marca, una forma de vida, pero para ellos, para su mundo... la realidad ha sido y es bien distinta.

La gente viene a Marbella, no para hacerse fotos con los cuatro “pintamonas” que se pasean en busca de turistas ávidos de llenar sus cámaras y teléfonos móviles con retratos de los personajes en cuestión, sino que muchos de los que, año tras año, acuden a su segunda residencia, lo hacen para disfrutar de todo lo que puede ofrecer uno de los centros turísticos más importantes del mundo. Y que la alta sociedad, pudiente y a quien no le afecta la crisis, aquel estrato social que sigue adquiriendo villas y mansiones a precios exorbitantes, aquellos que disponen de un atraque en Puerto Banús (con barcos que navegan y que no están, como decía no se si Mariñas u otro contertulio, parados desde hace años porque sus dueños no tienen para pagar el gasoil), aquellos que compran en los comercios de postín (como no puedes encontrar en otro lugar de la costa española, tantas joyerías y tantas boutiques de las mejores marcas), y aquellos que degustan las bondades de la gastronomía en algunos de los innumerables restaurantes con las que uno se puede dar más de un homenaje...



Que no quieran seguir llenando horas de televisión hablando de esa forma sobre Marbella. Que no pretendan seguir llenando sus bolsillos los cuatro “cotorros” que viven de los famosos y sus visitas a la ciudad. Que no hablen sin conocimiento. Que no estamos ante el ocaso de Marbella. Ni mucho menos.

Reproduccion de Marbella Express de 18/08/08




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