Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 12 de septiembre de 2008)
Llevo meses viendo en todos los medios y en cualquier acto relacionado con el Deporte, el logotipo oficial de esta ciudad como Capital Europea del Deporte. Y aún desconozco qué significa esa condición de metrópoli deportiva a nivel europeo, en qué se han basado para otorgarnos tan honroso galardón y sobre todo, qué proporcionará a nuestra ciudad. Ciertamente, no dudo del empeño y de la ilusión puesta en esa distinción por parte de nuestros dirigentes, pero sinceramente, no tengo la más remota idea de qué significa ser Ciudad Europea del Deporte. Estamos a tres meses y medio de comenzar el año 2009 y hasta la fecha, no he podido conocer de qué va la cosa.
Si que veo de vez en cuando, a través de la Radio Televisión Municipal, a personajes no se si famosos o al menos conocidos, participar en unas cuñas promocionales, pero de explicar qué es exactamente, nada de nada... Lo que si tengo claro es que ese reconocimiento debe, ante todo, suponer la mejora total y absoluta de las paupérrimas instalaciones deportivas públicas, es decir, municipales, con las que contamos en nuestro término; porque ojalá ese premio como Ciudad Europea del Deporte provoque la llegada de subvenciones para el arreglo, adecentamiento y puesta a punto, o al menos, para la transformación de lo indecente en decente, con respecto a los polideportivos que se reparten por Marbella, San Pedro, Nueva Andalucía, Las Chapas y resto de barrios (o distritos, como los quieren llamar ahora). Desde el añejo Paco Cantos (no el exalcalde sino el Poli, como lo llamamos quienes allí hemos acudido desde chicos y que por cierto, se ha convertido en un botellódromo en las noches de viernes y sábado); hasta el Salduba (más conocido por nosotros como las pistas); pasando por los dos únicos pabellones cubiertos que existen (por cierto, en el de Marbella, el marcador electrónico apenas funciona, con lo cual los aficionados se tienen que imaginar el reultado...); así como el polideportivo Guadaiza o el Río Huelo, todos ellos, junto a cada una de las instalaciones que presentan un aspecto, más propio de un país tercermundista que de la considerada capital mundial del turismo o el ocio. Y no ya sólo para los usuarios (que son los mayores perjudicados) sino para los equipos visitantes, que cuando comprueban el estado de las instalaciones marbellíes, se llevan la mayor de las decepciones. Pensaban que venían a jugar a Marbella, y no a Zambia... Y si no que pregunten a los equipos que juegan en el Estadio Municipal para enfrentarse al equipo titular de la ciudad, a ver con qué opinión regresan a sus lugares de origen cuando conocen las Cataratas que se forman en el vestuario visitante.
Hace escasamente semanas, el ayuntamiento por fin a tenido a bien inaugurar unas pistas de tenis y “paddle” que desde hacía 15 años estaban abandonadas a su suerte en el Arroyo de la Represa. Y hace pocos días, se ha presentado un proyecto (que de momento es sólo eso, un proyecto) para un pabellón cubierto en la zona de Cristo de los Molinos. Ese es el camino, esa es la senda que debe seguir la administración en su actuación a nivel deportivo.
Lo que los ciudadanos están demandando es: primero, el arreglo inmediato de las instalaciones nombradas anteriormente (que suponen únicamente algunas de las muchas con las que cuenta la ciudad); segundo, la realización de actividades deportivas en las que puedan participar cualquiera, porque no es normal que días atrás se haya celebrado en Marbella un torneo aficionado de baloncesto en modalidad 3x3 (que supone una forma “callejera” de fomentar la práctica del deporte de la canasta, ya que su origen proviene de las pistas callejeras o “playgrounds” que hemos visto en multitud de películas norteamericanas) y que en ningún medio se haya dado a conocer la promoción de ese torneo (al menos la Federación Malagueña sí lo anunció a través de su página web, lo cual unido al “boca a boca”, hizo posible su difusión), aunque sí se haya dado promoción “a bombo y platillo” (que no digo que sea necesaria y obligatoria), a la celebración de un evento tenístico importante (sin entrar a valorar la pleitesía que algunos han rendido al otrora astro futbolístico argentino, aunque posteriormente no fuera desde luego un ejemplo a seguir...al menos para mí).
Por tanto, seguiremos esperando que nos expliquen exactamente en qué consiste el galardón europeo de ciudad deportiva, y sobre todo, continuaremos aguardando que ello sea motivo para la llegada de merecidas y deseadas subvenciones para el arreglo de los centros deportivos públicos (los privados, que los mantengan sus socios). Aquí supongo que la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta, por no hablar del Consejo Superior de Deportes y el Ministerio de Educación tendrán algo que decir...¿o no?
Llevo meses viendo en todos los medios y en cualquier acto relacionado con el Deporte, el logotipo oficial de esta ciudad como Capital Europea del Deporte. Y aún desconozco qué significa esa condición de metrópoli deportiva a nivel europeo, en qué se han basado para otorgarnos tan honroso galardón y sobre todo, qué proporcionará a nuestra ciudad. Ciertamente, no dudo del empeño y de la ilusión puesta en esa distinción por parte de nuestros dirigentes, pero sinceramente, no tengo la más remota idea de qué significa ser Ciudad Europea del Deporte. Estamos a tres meses y medio de comenzar el año 2009 y hasta la fecha, no he podido conocer de qué va la cosa.
Si que veo de vez en cuando, a través de la Radio Televisión Municipal, a personajes no se si famosos o al menos conocidos, participar en unas cuñas promocionales, pero de explicar qué es exactamente, nada de nada... Lo que si tengo claro es que ese reconocimiento debe, ante todo, suponer la mejora total y absoluta de las paupérrimas instalaciones deportivas públicas, es decir, municipales, con las que contamos en nuestro término; porque ojalá ese premio como Ciudad Europea del Deporte provoque la llegada de subvenciones para el arreglo, adecentamiento y puesta a punto, o al menos, para la transformación de lo indecente en decente, con respecto a los polideportivos que se reparten por Marbella, San Pedro, Nueva Andalucía, Las Chapas y resto de barrios (o distritos, como los quieren llamar ahora). Desde el añejo Paco Cantos (no el exalcalde sino el Poli, como lo llamamos quienes allí hemos acudido desde chicos y que por cierto, se ha convertido en un botellódromo en las noches de viernes y sábado); hasta el Salduba (más conocido por nosotros como las pistas); pasando por los dos únicos pabellones cubiertos que existen (por cierto, en el de Marbella, el marcador electrónico apenas funciona, con lo cual los aficionados se tienen que imaginar el reultado...); así como el polideportivo Guadaiza o el Río Huelo, todos ellos, junto a cada una de las instalaciones que presentan un aspecto, más propio de un país tercermundista que de la considerada capital mundial del turismo o el ocio. Y no ya sólo para los usuarios (que son los mayores perjudicados) sino para los equipos visitantes, que cuando comprueban el estado de las instalaciones marbellíes, se llevan la mayor de las decepciones. Pensaban que venían a jugar a Marbella, y no a Zambia... Y si no que pregunten a los equipos que juegan en el Estadio Municipal para enfrentarse al equipo titular de la ciudad, a ver con qué opinión regresan a sus lugares de origen cuando conocen las Cataratas que se forman en el vestuario visitante.
Hace escasamente semanas, el ayuntamiento por fin a tenido a bien inaugurar unas pistas de tenis y “paddle” que desde hacía 15 años estaban abandonadas a su suerte en el Arroyo de la Represa. Y hace pocos días, se ha presentado un proyecto (que de momento es sólo eso, un proyecto) para un pabellón cubierto en la zona de Cristo de los Molinos. Ese es el camino, esa es la senda que debe seguir la administración en su actuación a nivel deportivo.
Lo que los ciudadanos están demandando es: primero, el arreglo inmediato de las instalaciones nombradas anteriormente (que suponen únicamente algunas de las muchas con las que cuenta la ciudad); segundo, la realización de actividades deportivas en las que puedan participar cualquiera, porque no es normal que días atrás se haya celebrado en Marbella un torneo aficionado de baloncesto en modalidad 3x3 (que supone una forma “callejera” de fomentar la práctica del deporte de la canasta, ya que su origen proviene de las pistas callejeras o “playgrounds” que hemos visto en multitud de películas norteamericanas) y que en ningún medio se haya dado a conocer la promoción de ese torneo (al menos la Federación Malagueña sí lo anunció a través de su página web, lo cual unido al “boca a boca”, hizo posible su difusión), aunque sí se haya dado promoción “a bombo y platillo” (que no digo que sea necesaria y obligatoria), a la celebración de un evento tenístico importante (sin entrar a valorar la pleitesía que algunos han rendido al otrora astro futbolístico argentino, aunque posteriormente no fuera desde luego un ejemplo a seguir...al menos para mí).
Por tanto, seguiremos esperando que nos expliquen exactamente en qué consiste el galardón europeo de ciudad deportiva, y sobre todo, continuaremos aguardando que ello sea motivo para la llegada de merecidas y deseadas subvenciones para el arreglo de los centros deportivos públicos (los privados, que los mantengan sus socios). Aquí supongo que la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta, por no hablar del Consejo Superior de Deportes y el Ministerio de Educación tendrán algo que decir...¿o no?
Reproducción Marbella Express 16/09/2008
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