El Derecho en Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 20 de octubre de 2008)

La Abogacía malagueña se reúne durante dos días en nuestra Marbella para analizar numerosos aspectos de la profesión. Pero sobre todo, el análisis se centra en problemas a los que nos enfrentamos los letrados hoy en día, dentro del fin primordial de todo abogado, y que no es otro que la defensa y el asesoramiento de su cliente.

Y este IV Congreso de la Abogacía Malagueña llega en un momento propicio para Marbella. Sobre todo una vez conseguida la normalidad institucional, y una vez que vamos olvidando las circunstancias por las que ha pasado esta ciudad (con independencia del curso de los procedimientos judiciales). Además, en los últimos años, esta profesión se ha visto salpicada por diversos casos, y eso de alguna forma u otra, también ha repercutido en la imagen que ciertas personas tienen del abogado, y más, del abogado que ejerce su profesión en Marbella.

Algunas de las materias de las que se discutirá y debatirá desde hoy en el Palacio de Congresos, se engloban dentro de ámbitos del Derecho como Consumidores y Usuarios, Responsabilidad Civil, Arrendamientos; Derecho Mercantil, Urbanismo, etc. Pero si hay algo en común en esta Congreso, es el estudio de medidas dentro de esta situación de crisis económica en la que nos encontramos, y en donde los ciudadanos, más que nunca, deben acudir a los servicios de profesionales para que, no sólo les asesoren sobre el mejor camino a seguir, sino para evitar que personas, legas en diversas materias, lleven a cabo acciones que no les hagan sino empeorar su ya de por si, grave situación. Siempre me acuerdo de una cuña publicitaria del propio Colegio de Abogados de Málaga, que insta a consultar con su abogado. Es algo que los ciudadanos deben empezar a corregir, es decir, la visión que tienen del letrado sólo para sacarles de situaciones comprometidas cuando la acción penal entra en juego... El abogado está sobre todo para prevenir situaciones, que en la mayoría de los casos vienen dadas por la lógica incomprensión de términos, datos y circunstancias, y sobre todo porque los comunes mortales no quieren ver “papeles” (algo que nos encanta en cambio a nosotros).

Desde un simple contrato de arrendamiento (¿cuántos se habrán suscrito al día en esta ciudad?), hasta una mera notificación de la Administración, pasando por la adquisición de un inmueble, ya sea a un particular (sin haber efectuado las mínimas comprobaciones sobre titularidad, cargas, etc.) o a una promotora (sin requerir, por ejemplo, la entrega de los avales que por Ley les corresponde recibir y que solventaría muchos de los problemas que surgen en el mundo inmobiliario). Es decir, diariamente se llevan a cabo cientos o miles de actos jurídicos, los cuales son realizados de “motu propio” por el ciudadano que prefiere hacerlo a su manera a pagar un abogado. Siempre me he preguntado por qué no actúan de igual forma cuando están enfermos, les duele una muela o tienen un callo en el dedo gordo del pie derecho...

Espero que con el paso del tiempo, y con la llegada de generaciones futuras, aprendamos de nuestros vecinos europeos, y se consulte con un profesional del Derecho cualquier asunto sobre el que tenga el más mínimo desconocimiento. Entonces, iremos por el buen camino.

A mis queridos colegas de profesión: bienvenidos a Marbella, disfrutad de todo lo bueno que podemos ofreceros.


Reproducción Marbella Express 23/10/08

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